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Triple lavado de envases, una práctica eficiente

06.06.2019

Triple lavado de envases, una práctica eficiente

Con la misión de brindar a los profesionales del agro cada vez mayor información y conocimiento, los programas de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) de Bayer se ocupan de brindar instrucciones para manejar, almacenar y descartar adecuadamente productos utilizados en el entorno rural. Entre los consejos y las recomendaciones, una de las más importantes es utilizar la técnica del triple lavado de envases vacíos de fitosanitarios.

El sector agropecuario produce grandes cantidades de desechos y, debido a esto, es necesario contar con protocolos de seguridad, tratamiento y almacenamiento que garanticen el respeto por el medio ambiente. El triple lavado representa una solución en varios niveles, ya que tiene beneficios diversos: no ocasiona daños a la salud humana o a la fauna local; minimiza el riesgo de usar envases vacíos mal tratados; ayuda a usar la totalidad de los fitosanitarios en cada envase; evita que envases vacíos terminen en el campo abierto, en ríos, en arroyos o quemados y enterrados; y facilita que los envases plásticos pueden reciclarse para manufacturar otros productos.

Ahora bien, ¿cuál es el procedimiento correcto para llevar a cabo esta técnica? En primer lugar, debe vaciarse su contenido, llenarse un cuarto del envase con agua limpia y agitarse por 30 segundos. Luego, debe repetirse este proceso de lavado dos veces más. El siguiente paso es vaciar el envase y dejarlo secar boca abajo sin su tapa. Por último, se lo perfora -sin dañar la etiqueta- para garantizar que no sea reutilizado y se lo coloca dentro de una bolsa de plástico transparente para luego ser transportado al centro de acopio más cercano.

Los responsables de manejar los centros de acopio se ocupan de almacenar y custodiar los envases de plaguicida recibidos en forma óptima, es decir, lavados, perforados y cerrados en bolsas transparentes. Los Centros de Acopio Primarios (CAP) son aquellos que se encuentran más próximos a los establecimientos agropecuarios y, generalmente, cuentan con bodegas, tambos, jaulas o casetas que garanticen la seguridad de los envases. Aunque los productores pueden tener su propio CAP, deben estar registrados como generadores de residuos peligrosos y deben contar con letreros que indiquen el tipo de materiales que almacenan. Los Centros de Acopio Temporal (CAT), en cambio, suelen ser naves industriales destinadas a recibir, acondicionar y clasificar los envases, en donde funcionan compactadoras y trituradoras que preparan los envases para su posterior traslado a centros de reciclado.

Tanto la técnica del triple lavado como la de lavado a presión (técnica similar que utiliza la bomba de la pulverizadora para limpiar los envases vacíos) están normadas por IRAM (Norma IRAM 12069) y por la Ley Nacional de Envases 27.279. Y, si bien, ambas técnicas son de gran ayuda a la hora de tratar responsablemente el manejo de fitosanitarios, no son las únicas medidas que pueden llevarse a cabo en los establecimientos rurales. La Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) explica que el manejo de plaguicidas también contempla otras acciones, como adquirirlos con una receta agronómica, verificar las condiciones climáticas antes de aplicar y lavar el equipo de protección separado de la ropa de uso diario.

La capacitación y la concientización ayudan a avanzar hacia una industria agropecuaria cada vez más moderna y profesional. Por eso, Bayer lanzó en 2017 su programa Yo Aplico Responsablemente, destinado a informar, orientar y capacitar a profesionales del entorno rural sobre el uso seguro de fitosanitarios. Un ejemplo similar es Campo Limpio, asociación civil radicada en México cuyo fin es fomentar la técnica del triple lavado, la recolección, compactación y envío a destino final de desechos de origen agrícola.