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Cereales de invierno: curar la semilla es clave para un buen arranque

03.06.2020

Cereales de invierno: curar la semilla es clave para un buen arranque

Antes de sembrar trigo y cebada debe aplicarse un buen curasemilla, para enfrentar a los patógenos, que pueden producir fuertes pérdidas. La especialista Laura Ramos brinda interesantes consejos en esta nota a fondo.

Para que los cereales de invierno (trigo y cebada) arranquen con el pie derecho, el correcto curado de la semilla es fundamental. Por eso, entrevistamos a Laura Ramos, especialista de Bayer, quien repasó por qué esta tarea es clave, cómo se debe hacer y, al mismo tiempo, detalló las mejores soluciones que tiene la compañía al respecto.

Ramos es la responsable del Tratamiento de Semillas en el equipo de Desarrollo de Mercado, por lo cual tiene mucha información sobre el tema.

La experta recordó que la semilla contiene al germoplasma y por lo tanto la misma porta todo el potencial productivo del cultivo, pero también es el vehículo de múltiples patógenos y se expone también, una vez sembrada, a patógenos de suelo los cuales pueden ocasionarle enfermedades.

“Si no se cura la semilla antes de la siembra, hay un riesgo considerable de que presente una alta carga fúngica”, advirtió.

Y agregó que gracias al curado disminuye la vulnerabilidad de la semilla, aumenta el porcentaje de plantas logradas y en consecuencia el establecimiento uniforme del cultivo, etapa crítica para el productor, ya que luego de la siembra quiere ver emerger de manera rápida y uniforme su cultivo. En este sentido, Ramos subrayó que el objetivo de un buen tratamiento de semilla es cumplir con varias cuestiones clave, que son: proteger a la semilla, erradicar el inóculo de la enfermedad, disminuir las infecciones foliares iniciales, lograr un stand uniforme y mantener una intensidad de enfermedades por debajo del umbral de daño económico.

“Es importante marcar las diferencias y mostrar la mayor cobertura y seguridad que aporta el tratamiento profesional de semillas versus los resultados que se consiguen cuando los productores la tratan directamente en el lote”, dijo la experta.

Precisó que, “el tratamiento profesional asegura cubrir el 100% de las semillas con la dosis correcta del principio activo (resultados muy superiores a los obtenidos durante el tratamiento a campo, el cual también se ve impactado por la limpieza de la semilla, en caso que el productor utilice semilla propia lo cual no es lo que se recomienda)”, indicó.

En este sentido, Ramos mostró algunos datos reveladores sobre la sanidad de la semilla de trigo y cebada, que se obtuvieron en ensayos llevados a cabo recientemente.

Los ensayos, comprobados con datos de laboratorio, muestran que semillas provenientes de lotes de productores que realizan un correcto manejo del cultivo (el cual incluye desde le tratamiento hasta el almacenamiento) tienen mayor vigor, menor porcentaje de mortalidad y  menor carga fúngica total.

A partir de estos testeos y de informes que recibimos de otros laboratorios, los principales patógenos detectados en el 100% de las muestras de semillas de trigo y cebada de esta última campaña fueron  Alternaria spp, Bipolaris spp, Fusarium spp. En trigo además se detectaron lotes de semilla con Dreschlera tritici repens (roya amarilla) y carbón cubierto (Tilletia spp), mientras que en cebada se dectectaron también Dreschelera teres (mancha en red) y el carbón volador Ustilago nuda. Asimismo se hicieron presentes los hongos de almacenamiento (Penicillium spp y Aspergillus spp).

Justamente, en base a estas informaciones y para obtener una protección completa, Ramos hizo foco en el amplio portfolio de curasemillas de Bayer.

“Una de las grandes ventajas de nuestros productos es que los mismos se encuentran ya preparados y listos para curar. Por eso los llamamos Ready Mix. Es decir, no se necesitan hacer mezclas de activos para conseguir la solución tecnológica apropiada”, aclaró.

Uno de esos productos es SCENIC. Se trata de una combinación de tres ingredientes activos: fluoxastrobin,  tebuconazole  y prothioconazole, con excelente control sobre carbones (como U. nuda y Tilletia spp), Fusarium spp y muy buen control sobre manchas de semilla, además de efecto preventivo sobre royas y manchas foliares.

“Con SCENIC comprobamos incrementos significativos del rendimiento, tanto en trigo como en cebada. En el primer caso, del 7% y en el segundo de hasta el 13%”, aseguró. Eso se logró aplicando dosis de entre 125 y 150 centímetros cúbicos de producto cada 100 kilos de semilla.

Otro producto recomendado por Bayer es CHÚCARO, que es una formulación de cuatro ingredientes activos: fluoxastrobin, tebuconazole, prothioconazole y la molécula insecticida clothianidin.

“CHÚCARO aporta la misma eficacia de control contra las enfermedades que SCENIC, pero agrega la protección insecticida contra plagas de suelo, como el complejo de gusanos blancos, alambre, gorgojo y el complejo de pulgones”, explicó la especialista.

Agregó que, con este producto, el aumento de rinde fue de entre 8% y 9% en trigo y cebada, curando con una dosis de 125 a 150 centímetros cúbicos cada 100 kilos de semilla.

Finalmente, el tercer producto recomendado por la compañía en este segmento es PUCARÁ, una mezcla de dos ingredientes activos, prothioconazole y tebuconazole.

En este caso, la especialista detalló que tiene excelente control contra patógenos de semilla, de suelo y, además, de almacenamiento. También se destaca por su óptima protección de carbones, manchas y tizón, en dosis de 15 a 20 centímetros cúbicos de producto cada 100 kilos de semilla. 

Finalmente, Ramos destacó que estos productos de Bayer ofrecen una ventana de cobertura sanitaria extendida en postemergencia que puede variar entre 20-25 días dependiendo de las condiciones ambientales al momento de la siembra, tipo de suelo, contenido de materia orgánica, pH, etc.

Los curasemillas son un insumo estratégico, con una pequeña inversión y una correcta implementación, se pueden lograr grandes mejoras en la sanidad de los cultivos, en la rentabilidad de la agricultura y, también, en la sustentabilidad de estas herramientas utilizadas para proteger lo que más le importa al productor, su cultivo.