Science for a better life
Inicio / Ahora, llega el tiempo de proteger los cereales de invierno /

Soluciones - Sub menu

Novedades - Sub menu

Ahora, llega el tiempo de proteger los cereales de invierno

03.08.2020

Ahora, llega el tiempo de proteger los cereales de invierno

Lucrecia Couretot, una de las fitopatólogas más importantes del país, analiza qué se viene en materia de enfermedades para el trigo. Y brinda consejos claves para evitar que los patógenos reduzcan el potencial de rindes del cultivo.

Terminó la siembra de cultivos de invierno y ahora es tiempo de cuidarlos, para que expresen todo su potencial. Para lograr ese objetivo, estar atentos a las enfermedades es una cuestión central. Por eso, hablamos con Lucrecia Couretot, una de las especialistas más importantes del país, para que nos cuente qué se está viendo ya en el campo y, además, qué cuestiones importantes se deben tener en cuenta.

 “Entre los aspectos generales que se están viendo este año se encuentra el daño por frío, que se agrega al estrés hídrico y la removilización de nutrientes por esta última causa. Son todas cuestiones que a veces suelen confundirse con las enfermedades foliares”, describe la la experta del INTA. 

Más allá de esto, subraya que ya se registraron las primeras detecciones puntuales de roya anaranjada y, en lotes en los que está el trigo como antecesor, también hay síntomas de mancha amarilla.

De esta forma, es evidente que las enfermedades ya estén presentes en los lotes, pero lo que aún falta en algunas regiones, de acuerdo a Couretot, son las condiciones ambientales predisponentes para que se desencadenen las epifitias. 

“Las variedades de trigo susceptibles a las royas y las manchas foliares están sembradas -son el 70%-80% del área- y las enfermedades ya aparecieron. Restan las lluvias y las horas de mojado foliar para el avance. Seguramente ese ambiente favorable ya esté presente en la franja del este de la región central, donde viene lloviendo con recurrencia”, explica.

En esa línea, traza diferencias y agrega que el frío puede ser un factor que limite, en un principio, el avance de la roya anaranjada, pero no así de la amarilla. En este último caso, según sus datos, ya hubo una detección en la provincia de Tucumán.

Una de los aspectos sobre los que alerta la especialista del INTA es que las detecciones de las royas, sean anaranjadas o amarillas, comienzan cada vez más temprano en el ciclo del cultivo de trigo. De ahí la importancia que tiene prestar más atención al monitoreo y al seguimiento en forma anticipada.

Al respecto, contando la historia de los últimos años, Couretot cita que en la campaña 2016/17, en la localidad de Paraná (Entre Ríos), la primera detección de roya amarilla fue el 20 de septiembre, mientras que en la campaña pasada fue en los primeros días de agosto. 

En el caso de Pergamino (Buenos Aires), el primer registro de este patógeno en 2016/17 fue el 5 de octubre y en 2019/20 fue a finales de julio. Es decir, se adelantó casi un mes por campaña.

Según Couretot, este adelantamiento está muy asociado a la presencia de trigo “guacho” no controlado y también a la presencia de los cultivos de cobertura, los cuales comparten muchas enfermedades con el trigo y la cebada. 

Otro de los aspectos preocupantes, sobre los que hay luces amarillas, es la virulencia de la roya anaranjada, ya que aumenta la dificultad del control con los principios activos tradicionales. 

“Desde hace 25 años venimos usando los mismos mecanismos de acción para la roya de la hoja”, advierte, así como también admite que en el manejo de las manchas foliares la situación es todavía más compleja. ¿Por qué? Porque en estos casos la decisión pasa por hacer un buen tratamiento de semilla para bajar la presión del inóculo inicial y porque también el manejo se hace con moléculas específicas cuando el cultivo ya está en pleno desarrollo.

De esta forma, la especialista hace hincapié en la importancia del monitoreo y de planificar las aplicaciones.

“Hay asesores de grupos de siembra que proyectaron hacer un máximo de dos aplicaciones contra manchas y royas. Es decir, esto implica hacer una aplicación cuando el cultivo tiene dos o tres nudos y después reaplicar para proteger a las hojas que aportarán al rendimiento, que son la hoja bandera menos uno (Hb-1) y hoja bandera (Hb)”, señala Couretot. 

Pero volviendo sobre los desafíos que plantean los cultivos de cobertura en la agricultura, la especialista remarca que sería clave que los productores que los siembran hagan un manejo integrado, revisen el perfil sanitario de estas variedades y eviten así que se favorezca la expansión de los patógenos. 

“En este contexto, en el cual el manejo se complejiza, hay que considerar mucho más la siembra de variedades de trigo con resistencia a royas y manchas. Los cultivos de cobertura son una estrategia espectacular, pero hay que hacer sintonía fina en temas de patógenos, plagas y malezas, para equilibrar completamente el sistema productivo y de servicio”, afirma Couretot.

La dinámica de la agricultura actual implica seguir revisando mucho más las decisiones técnicas y, cuando se trata de poner el foco sobre los factores reductores de los rendimientos, la mirada debe ser integral y sistémica, para apuntar a obtener el verdadero potencial que tienen los cultivos.